Blogia

LABIOSGLOSS

CRY

CRY

 

No me sucede casi nunca, no es algo habitual, no me pasa con casi nadie... pero hace un rato, adormilada en el sofá, recordando los momentos sencillos, rutinarios, contenidos del día que hemos pasado juntos en el trabajo, y mientras pensaba en tí, recreandome en los contornos de tu barbilla y de tu cuello, casi como si pudiera morderlos, me he dejado llevar, me he acariciado como si fueran tus manos, como si tú estuvieras sobre mí, o dentro de mí...

... Y esas sensaciones han sido tan intensas, ya desde el princio, que yo sabía que no era un desfogue más.

He intentado prolongarlo todo lo posible, he intentado retrasar el momento del clímax para poder "disfrutarte" un poquito más, un poquito más... pero ha sido un día cargado de sensaciones que me han tenido excitada hora tras hora, que me han hecho mojar mis braguitas cada vez que te oía, que te veía... cada vez que pasaba a tu lado o te tenía enfrente... cada vez que tus ojos se posaban en mí, cada vez que tus labios pronunciaban mi nombre, mientras me dejaba acunar por su musicalidad al pronunciarlo...

Y aunque he intentado que durase más, no he podido contener todo el fuego que tenía dentro, y he explotado por tí, para tí, en un orgasmo tan potente que me ha hecho terminar llorando.Por la fuerza, por la intensidad, por la excitación...

Y dejo que mis lágrimas se sequen sin tocarlas, dejando surcos húmedos en mi piel, dejando al mismo tiempo que la intensidad de mi orgasmo vaya menguando, sin poder dejar de pensar en tí.

Debería empezar a preocuparme, me tienes enganchada... tanto tu "yo" real como el irreal que vive en mi mente...

 

Labiosgloss.-

¿LO SABES?

¿LO SABES?

 

¿Sabes que no han sido sólo dos o tres polvos?... ¿sabes que han sido muchos más  los que hemos compartido? En mi mente, en mi imaginación, en mis noches solitarias y despertares ansiosos de ti...

¿Sabes que te he follado muchas veces, sintiendo tus labios en mi cuello, notando tus dedos colarse entre mis braguitas, y tu sexo ardiente esperando...?

Te he follado varias veces al día muchos días, sentada en mi mesa en la oficina, andando por los pasillos de camino a la tuya, tomando una cola cola sentados en las escaleras de la calle, hablando sobre cualquier cosa, mientras yo te follaba, sintiendo la calidez de tu piel sobre la mía, aún estando a medio metro de distancia.

Te he follado mientras me explicabas el funcionamiento de cualquier cosa, embriagada por la dulzura de tu mirada, convirtiendo esa dulzura en pasión sin control, sin formalismos, sin contenciones...

Te follado sin que tu lo supieras, mirándote a escondidas mientras cruzabas el pasillo, inhalando tu perfume y siguiendo tu rastro, como un animal en celo en busca de su presa...

Te he follado en silencio desde el otro extremo de la sala, sentados en la cafetería, recogiendo el correo en recepción... y cada una de esas veces he notado mi sexo humedecerse por ti, expandirse por ti, palpitar por ti, explotar y morir de placer por ti.

No, no han sido dos o tres veces... Cada día te follo varias veces, cielo, cada día te brindo la potencia de mi orgasmo, por y para tí, la exquisita sensación de excitación que me envuelve al sentirte cerca, el vértigo que me provoca no poder hacerlo realidad cada vez que mi cuerpo lo pide.

Y sin embargo, tengo la sensación de que todo esto... ya lo sabes.

 

Labiosgloss.-

TIEMPO

TIEMPO


Una semana sin verte, demasiado tiempo para mis sentidos…

…Para mi vista, que saborea tu presencia con ansia y delicadeza al mismo tiempo, que disfruta recorriendo tu rostro, poco a poco, bañándose en la profundidad de tu mirada, meciéndose en la curva de tus cejas, deslizándose por la impetuosidad de tus pómulos, acunándose en la voluptuosidad de tus labios, jugueteando con el hoyuelo de tu barbilla…

… Para mi olfato, que degusta cada nota de tu piel, embriagándose con el aroma que desprende cada uno de tus poros, con la calidez de tu sudor, con la dulzura ambarina de tu perfume penetrando en mi nariz, en mi razón…

…Para mi oído, que se deja transportar por el sonido de tu voz, por la magia de tus susurros, por el tintineo alegre de tus risas, por la complicidad de tus palabras, que se dejan caer melosas y pausadas, llenando de paz mi mente…

… Para mi tacto, que anhela la textura de tu piel, la suavidad de tu pelo, la rugosidad de tu barba crecida rozando mi piel, la presión de tus manos sobre mis muslos, la temperatura de tu sexo rozando el mío…

… Para mi gusto, dejándose envolver por el sabor de tu saliva, mezclando la tuya y la mía en suaves besos transformados en pasión desmedida, degustándonos, saboreándonos, lamiendo y paladeando cada bocado, cada porción de nuestros cuerpos…

Necesito que vuelvas, te necesito en mí…

Me gusta...

Me gusta...

En un chico me gusta:

 

… verle masturbarse…

…mirarle mientras me masturbo…

…pegarme a su cuerpo y notar su erección contra el mío…

…que se acerque a mi oído en un lugar ruidoso para decirme algo y sienta el aroma de mi pelo…

…ese gemido grave, profundo, que emite al acariciar su sexo…

… cuando me abraza por la espalda colocando sus manos sobre mis pechos y posa sus labios entre mi cuello y mi nuca…

…la cara de desconcierto y excitación que pone cuando descubre que no eres tan buena como aparentas…

… verle conducir…

… me que mire las piernas mientras conduzco…

…que, aún dormida, empiece a acariciarme y hacerme el amor…

…que le guste ver porno conmigo…

…que le guste hacer porno conmigo…

…que no se sienta intimidado por mi actitud sexual…

…que siga mi ritmo…

 

…y algunas cosas más que ya os contaré…

 

Labiosgloss.-

Shhh...

Shhh...

Esta mañana he hecho el amor contigo, pero tú no lo sabes…

Te he hecho el amor apenas despierta, sintiéndote a mi lado, sintiendo tus manos en mi piel, el recuerdo de ellas presionando mi carne…

No te lo diré, espero que pronto lo veas reflejado en mis ojos. Estoy segura, la pasión se nota, la atracción se palpa, la excitación se percibe en mil matices...

Si solo con recordarte mi vientre arde, si solo verte provoca que mi cuerpo tiemble... ¿cómo resistirse?

Adoro lo que me haces sentir. Sólo por el hecho de recordarme que sigo VIVA ya merece la pena.

Quiero sentirme viva cada día, cada hora, cada minuto... quiero que mi mundo gire, y no se si lo hace en torno a tí, lo que sí se es que tu has vuelto a ponerlo en marcha...

GANAS...

GANAS...

 

Ganas de sexo, ganas de furia y pasión sin preguntas, ganas de gemidos, gritos y respiraciones entrecortadas.

 

Ganas de tí, extraño que pasas a mi lado mientras ando por la calle, mientras espero para cruzar el paso de cebra... ganas del chico que me mira mientras me quito el abrigo para subir al coche...

 

Ganas del desconocido que, parados en el semáforo o en el atasco, cada uno en nuestro coche, mira atento mis movimientos mientras me pinto los labios...

 

Ganas de aquellas miradas nocturnas que no necesitaban presentaciones, que se dejaban envolver por la música y el alcohol, que jugaban coquetas al tonteo que se iba cargando, minuto a minuto, de excitación...

 

Ganas de un lugar oscuro con un hombre sin nombre, ni pasado, ni futuro, que luego desaparezca dejándome como único recuerdo de su presencia la marca de su piel en la mía...

 

Ganas de dejarme llevar, de ser "mala", de sentirme fuera de lugar, fuera de mí... dejando prejuicios, dejando estereotipos y formalismos de lado.

 

Labiosgloss.-

...Placer matinal...

...Placer matinal...

 

Hoy me he despertado más pronto de lo habitual… Una hora antes de sonar el despertador, mi cuerpo se ha ido desperezando y abriéndose al nuevo día. Y aunque aún sentía la somnolencia del recién despertado, he podido sentir, muy en el fondo, un resquicio de excitación que me ha llevado a pensar en qué estaría experimentando mi cuerpo antes de abrir los ojos.

He de reconocer que soy bastante propensa a disfrutar de estimulantes sueños eróticos, muy vívidos, claros, y sobre todo, reales. Tan reales que más de una y de dos veces he terminado disfrutando, entre sueños, de fantásticos orgasmos entre lo real y lo irreal… Orgasmos tan brutales que me despiertan, que hacen que mi sexo amanezca totalmente empapado, deseoso.

También es cierto que me encanta propiciar dichos sueños. Por algún motivo, mi subconsciente, a veces, cumple mis deseos en cuanto al rumbo de mis sueños nocturnos. Y esos sueños húmedos, buscados por mí, aparecen justo en el momento deseado.

Me encanta despertarme en mitad de un potente orgasmo, de esos que sacuden tu vientre y lo hacen contraerse con tanta fuerza que te dobla por la mitad, sintiendo verdaderas descargas eléctricas recorriendo tu cuerpo, notando cómo el corazón bombea la sangre con tanta fuerza que parece que no puedas controlarte

Esta mañana, aunque tenía la sensación de haber disfrutado entre sueños de un final feliz así, sentía que había sido en la lejanía de la somnolencia más profunda, y esa excitación a modo de recuerdo me ha ayudado a intentar rememorar esas sensaciones.

Así, mis dedos han decidido acariciar la piel de mi torso y mi vientre, preparando el terreno, acercándose poco a poco a mis pechos, para dedicarles susurros a mis pezones, consiguiendo despertarles y endurecerles.

Mis piernas, apretadas una contra la otra, acumulaban calor justo en la zona más sensible de mi sexo, manteniendo la humedad y recuperando la excitación. Casi podía sentir cómo mi clítoris iba aumentando de tamaño al tiempo que mi respiración se agitaba. Mientras, mis manos rasgaban la parte exterior de mis muslos y mi cabeza retozaba sobre la almohada, casi gimiendo de placer.

Los fluidos de mi sexo lubricaban una zona cada vez más sensible, cada vez más abierta, más exuberante y desinhibida.

Sabía que cuanto más se prolongara el juego más intenso será el final.

Y acaricio, saboreo, araño, rasgo, gimo, suspiro... y me dejo llevar justo en el instante en que noto cómo no hay retorno, cuando ya no podría, ni aún queriendo, volver a la compostura, recuperar el control y parar.

Porque no quiero parar, no quiero dejar de hacerlo, no quiero dejar de darle a mi cuerpo lo que desea, lo que necesita, aquello de lo que se alimenta para seguir disfrutando de la vida, saboreando cada momento, jugando con mi imaginación, apoyándome en recuerdos, reviviendo experiencias e inventando otras nuevas.

Labiosgloss.-

Reencuentro

Reencuentro

Siento tus ojos mirarme desde el otro extremo de la mesa de reuniones y sé lo que estás pensando, porque yo hago lo mismo.

Veo cómo tus ojos recorren mi rostro y bajan hasta mi escote mientras juegas distraído con el bolígrafo que sujetas en tu mando derecha.

Jugamos a no mirarnos al mirarnos, a la indiferencia fingida, al compañerismo inocente, a la excitación oculta y contenida. A que no recordamos los labios del otro, el tacto del otro, el cuerpo del otro. Tu sexo en mí, mi sexo abrazándote, tus manos quemando mi piel, mis labios saboreando la tuya.

Finjo que no me excitan las dos pequeñas cicatrices cruzadas que, sólo vistas muy de cerca, asoman junto a tu barbilla, semi ocultas bajo tu barba de dos días.  Finjo que tus manos me producen  indiferencia mientras intento no recordar cómo jugaban conmigo, cómo ansiosas buscaban rincones de mi cuerpo aún privados para ti.

Finges que desconoces el sonido de mis gemidos en pleno éxtasis, mi respiración agitada sin contención, dejándose llevar por las sensaciones, por el placer. Finges que no conoces las contracciones de mi cuerpo cuando el placer ya no da tregua, cuando la sangre arde dentro de mí, mientras clavo mis manos en tu cuerpo intentando aferrarme a esas sensaciones el máximo tiempo posible.

Recuerdo momentos que sonrojan mis mejillas. Me preocupa que el resto de los presentes lo note, que vean cómo mirarte tiñe mi rostro de rubor. No me importa que tú te percates de ello, sé que eso te excitará aun más.

Me sonríes a varios metros de distancia y casi puedo sentir el calor de tu cuerpo llegando hasta el mío. No puedo evitar dejar caer mi mano sobre la mesa y rememorar  tus caricias, ascendiendo por mi pierna, hacia mi sexo. Aprieto mis piernas y contengo la excitación. Te miro y te devuelvo la sonrisa, discreta, tímida, dejando que sólo mis ojos de hagan saber lo que en esos momentos pienso, deseo, necesito…

Cruzamos la sala al terminar y casualmente coincidimos en la puerta. Los últimos. Cada uno del resto comentando, ajenos, mientras tus pasos y los míos son más cortos, intentando poner distancia para quedarnos ligeramente rezagados.

Te cuidas de que el resto escuche el comentario de “Tenemos que probar lo del evento del viernes, trae el CD y en diez minutos lo dejamos hecho, ¿puedes?”.

Claro que puedo.

Al subir a tu centro de operaciones, me noto tan nerviosa como hace dos semanas de camino a tu casa. Intento arreglar mi pelo, estirar mi chaqueta, colocar mis pantalones, respirar hondo y relajarme. Se abren las puertas del ascensor y tengo que cruzar la oscura entrada que me llevará a ti.

No te veo en la oscuridad del pasillo. Miro a un lado y al otro pero no sé por dónde andarás. Me quedo parada, inmóvil, intentando escuchar algún sonido que delate tu presencia.

Nada. Sólo el traqueteo de las máquinas. Sólo mi respiración agitada. Sólo puedo sentir mis nervios crispados impacientes, a la espera.

A la derecha, he oído un sonido que concuerda con el tono de tu voz. Giro sobre mis pies y me dirijo hacia allí. Te veo agachado montando un foco y me resulta divertido verte arrodillado en el suelo, peleando entre cables y conectores.

Al percatarte de mi presencia, te giras. Tu rostro y tu mirada han cambiado respecto a diez minutos antes. Ahora sí es evidente que somos los tú y yo de hace unos días. Te incorporas, me saludas de nuevo, me sonríes y me desarmas. Sacudes ligeramente tu pelo para retirar las mechas que caen sobre tu cara. No te he dicho lo mucho que me gusta tu melena, pero creo que lo intuyes por lo directo de mis caricias hacia esa zona de tu cuerpo. Me encanta introducir los dedos entre tu pelo, acariciarlo desde dentro. Siempre he tenido cierta debilidad hacia los chicos con el pelo largo.

Y sin mediar palabra, te agachas ligeramente para ponerte a mi nivel y besas mis labios. Un solo beso, directo, pausado, saboreando mis labios, pero único. Creo que esperas que sea yo quien lo continúe.

Miro ligeramente hacia la puerta y me dices que esté tranquila, que cierra por dentro, que estamos solos. Bajo mi mirada pensando qué quiero que pase. No es el lugar, pero no puedo no besarte. No puedo no dejarme llevar. Y agarro el costado derecho de tu camiseta para atraerte hacia mí.

Tu perfume me embriaga. A esta distancia, mezclado ligeramente con el aroma de tu piel, resulta aún más cálido. Tus labios son suaves y están mucho más relajados,  aunque ganan intensidad cada segundo que pasa.

Has posado tu mano sobre mi mejilla y posteriormente bajado por mi cuello. Noto como todo mi cuerpo se estremece.

 Sé que no es el momento, sé que no es el lugar, sé que debemos parar y recuperar las formas. Bajo el rostro para forzar la separación y te ofrezco el CD. Lo tomas y sonriendo me dices que te debo una, que te prometa buscar un momento más adecuado, que me lo dejas a mí. Que te mueres de ganas de repetir lo del otro día.

Sabes que yo también.