Facebook Twitter Google +1     Admin

MI REGALO...

20120430151602-image.jpg

 

He salido con mis amigas a celebrar mi cumpleaños… 

Ayer, al salir del trabajo, le insinué que, tras la cena, podía pasarse a tomar una copa al local donde estuviéramos, y ahí quedó todo.

Hoy no he querido insistir, pero sí he intentado tentarle con una foto  simpática de mi sonrisa y mi mojito.

…Salgo ahora de trabajar, si me invitas a uno de esos me acerco…

Ha tardado media hora en llegar, y al verle aparecer me temblaban las rodillas.

Nos hemos separado de mis amigas y nos hemos acercado a la barra. Me ha felicitado dándome un beso en la mejilla. Un beso muy lento, que se ha posado en mi piel más tiempo del recomendado entre dos simples compañeros…

Hemos compartido un rato de risas mientras le comentaba lo que habíamos hecho antes de que él llegara, cómo había transcurrido la cena… Y sus ojos ardían en mi retina, clavados en mi cerebro, viendo más allá de mí misma, lo sé. Sé que podía ver el deseo reflejado en mi rostro.

No es muy dado a bailar, pero mi tercera copa me ha animado a cogerlo  de la mano y contonearme frente a él.  Se ha limitado a rodear mi cintura con uno de sus brazos, y en uno de los movimientos, más cercanos a su cuerpo de lo normal, casi he podido sentir un gemido y su cuerpo crisparse al contacto con el mío.

Y su mano ha bajado apenas cinco centímetros, de mi cintura a mi cadera. Me he estremecido, me ha calentado aún más, me ha hecho cerrar los ojos y concentrarme en su contacto…

Después, de vuelta a la barra, se ha sentado en un taburete y he quedado frente a él, casi entre sus piernas, ligeramente abiertas, y he apoyado una de mis manos en su pierna. Muy lentamente, mientras hablábamos, mi mano ha ido ascendiendo, desde casi la rodilla hasta la parte superior del muslo. Lo hacía de forma premeditada, pero al mismo tiempo disfrazada de naturalidad, como si no me diera cuenta de lo que hacía, como si su pierna no fuera tal, como si fuera mi propio cuerpo…

Hasta que ha puesto su mano sobre la mía, frenando el ascenso, y ha tirado ligeramente de mí para acercarme a él y decirme  al oído “Si sigues haciendo eso, vamos a acabar muy mal…”

Eso quiero, quiero acabar muy mal esta noche… contigo.

No he dicho nada, simplemente he esbozado una sonrisa, acompañada de una mirada traviesa, dándole a entender que me importaba muy poco acabar así.

Y manteniendo la leve distancia a la que me ha puesto de él, le he tirado un beso. Apenas a diez centímetros de sus labios.  Y he empezado a bailar entre sus piernas, muy despacio, sólo moviendo las caderas al compás de la música…

Le veo desconcertado y también impaciente, excitado, y tímido. Esperando mi siguiente paso, sin atreverse a darlo él.

Así que me acerco a su oído y le digo “¿Y mi regalo?... ¿quieres ser tu mi regalo de esta noche?” y le beso el lateral del cuello, justo bajo el lóbulo de su oreja. Y ahora sí, sus manos me rodean y bajan hasta mi trasero, acercándome a su cuerpo. Me separo ligeramente y espero que acerque sus labios a mí. No voy a moverme, más vale que de él ese paso, porque si no estaremos a esa distancia toda la noche.

Sus ojos muestran dolor. Esa mágica expresión de dolor cuando deseas algo con todas tus fuerzas. Están entreabiertos y noto su respiración en mi rostro.

“Esto me está matando…” le digo, y ahora sí recorre el breve camino que nos separa y me besa. Apenas un roce, casi pidiendo permiso, para después ganar intensidad, gimiendo de placer por el deseo acumulado.

Me acerca un poco más a él.  Estoy encajada entre sus piernas y puedo sentir su sexo en mi pubis. Puedo sentir como me mueve contra él, cómo me desea. Y noto mi sexo empapado, palpitante, ansioso. Pero al mismo tiempo, contenido, porque esta situación es tan excitante que merece la pena alargarla y saborearla.

Rodeo su espalda con mis brazos, y asciendo despacio por su columna, hasta su cuello, mezclando mis manos con su pelo, acariciando su cuello y guiando mis besos.

Inclino mi cabeza hacia atrás y dejo que bese mi cuello. Siento que sus labios me queman al contacto con mi piel. Estoy tan excitada que podría follarle allí mismo…

Si nos vamos ahora mismo del local, en dirección a su casa o la mía, no sé si aguantaríamos hasta llegar.  Vamos a  esperar, vamos a frenar un poco. Le digo que me pida algo mientras voy al baño y le dejo un momento sólo en la barra…

Al regresar, nos resulta más fácil retomar una conversación y empezar a bromear, mientras nos acariciamos levemente, manteniendo las hormonas controladas, intentado mitigar  el deseo.

Cuando la noche llega a su fin, no hay nada que hablar. Su coche está cerca y yo no  tengo el mío… sin hablar, camino a su lado y ponemos rumbo a su casa.

Me dedico a acariciar su pierna mientras conduce, al tiempo que me mantengo tumbada, relajada, con los ojos cerrados. Al parar en el último semáforo, antes de llegar a su casa, se inclina sobre mí y me besa, al tiempo que introduce su mano bajo mi falda, entre mis piernas, buscando mi sexo. Se me escapa un gemido  que le excita aún  más.

No podemos evitar manosearnos y besarnos en el tramo que separa el garaje de su casa. He caminado a su lado al tiempo que metía mi mano en el bolsillo posterior de sus vaqueros, y mientras introducía la llave en la cerradura de su puerta, me he colocado detrás de él y rodeado su pecho con mis brazos, dejando después caer mis manos hasta su sexo, notando cómo inclina su cabeza hacia atrás y se impacientas por entrar.

Y apenas nos da tiempo a cerrar la puerta a nuestra espalda, cuando me empuja contra la pared y levanta mi falda hasta mi cintura, pegando su cuerpo al mío, levantando mis brazos sobre mi cabeza, besando mi pecho, tirando mi abrigo y mi bolso al suelo.

Me coge de la mano y me lleva a su cuarto. Y ahora me toca mandar a mí… Le empujo a la cama y se queda sentado sobre el borde, a mi merced. Mientras muy despacio me quito el vestido. Quiero quedarme delante de él en ropa interior, con mi sujetador y cullote de encaje negro, con las medias negras al muslo, con los zapatos de tacón puestos. Eso ya me lo quitará él.

Y me pongo a horcajadas sobre él, de forma que pueda acariciar mi trasero, morder mis pechos sobre la tela del sujetador… Hasta que no aguanta más, y me gira, me tumba sobre la cama, y muy despacio, empieza a quitarme lo poco que me queda de ropa.

Ahora tiemblo… sus caricias son tan lentas que me vuelven loca. Estoy impaciente por sentirle dentro de mí, he deseado este momento durante tanto tiempo… pero se recrea en mi sexo, y lo acaricia despacio, introduciendo sus dedos en él, disfrutando de su humedad… Y el contacto de sus labios me hace estremecer. Mis caderas se mueven impacientes, mientras siento su lengua jugar entre mis pliegues, su incipiente barba rozando mis muslos, sus gemidos clavándose en mi mente…

Le pido que siga, y al mismo tiempo que suba de nuevo a mi altura, que quiero besarle yo, que deseo saborearle, que me muero por notar su sexo entrar en mí… Y cuando consigo que lo haga, me muero de placer… Me siento derretir entre sus brazos, me consume la dureza de su sexo abriéndose camino en mí, el dulce movimiento que poco a poco gana intensidad, y que me hacer perder el control…

Mi orgasmo no puede esperar… Son demasiadas ganas contenidas… En realidad, podría haberme hecho explotar con la primera caricia si no hubiera sido por los nervios, pero ahora, por fin, está aquí, conmigo, en mí… y no va a ser una noche corta. Está toda por delante para nuestro disfrute.

Labiosgloss.-

30/04/2012 15:16. Labiosgloss #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CONTACTO

20120428145741-dibujo.jpg

 

Estamos trabajando y sin embargo no puedo dejar de recorrer tu cuerpo con mi mirada.

Me descubro a mí misma siguiendo el contorno de tu trasero enfundado en los vaqueros, viendo cómo asoma apenas tu ropa interior sobre la cinturilla al inclinarte… cómo tus músculos se distinguen a través de tu camiseta, y cómo tus brazos se tensan y relajan…

Aprovecho para mirar tu perfil mientras estás ocupado y no me ves… y sonrío por dentro. Me da tanto placer hacerlo… mirarte sin que seas consciente de ello, recrearme en tus contornos, en tus expresiones, en tu intimidad…

De pronto nos quedamos solos, y cuando por fin te giras hacia mí, veo cómo tus ojos recorren mi rostro, bajan a mi escote y se pasean por él…  noto cómo me tiemblan las rodillas, cómo me humedece  verte mirarme de esa forma…  Siento tantísimo placer en ese momento…

Y cuando tus ojos regresan a mi rostro, se dirigen a mis ojos, y se quedan ahí, tus ojos contra los míos, y no hay sonrisas, sólo expectación, ambos con los labios ligeramente entreabiertos y ninguna palabra esperando ser pronunciada.

Mi mente va a mil al tiempo que el mundo se detiene. Casi puedo sentir mi respiración, agitada, como única banda sonora de ese momento.

Tu mano se posa en mi hombro, y no es un roce de pasada, es una caricia estática que  mantienes ahí durante un rato… casi noto que lo haces para “acercarnos”, para romper la tensión de las miradas, un gesto amistoso y cercano, por hacer algo que no sea sólo derretirnos el uno en los ojos del otro…

La piel de tu mano calienta mi hombro. Ni siquiera la tela del vestido que lo cubre lo atenúa. Noto electricidad pasando de tu mano a mi cuerpo. No quiero que cese el contacto, no muevas tu mano, déjame grabar esa sensación en mi cerebro para poder recrearla después tanta veces como necesite.

Porque es necesidad de ese contacto lo que tengo.

La magia de ese instante se desvanece si entra alguna otra persona en escena, rompiendo la magia de ese mundo en el que sólo estábamos tú y yo…

Y en el momento de despedirnos, resulta imposible hacerlo de forma distante y mecánica… ya no nos sale. Necesitamos ese contacto antes de marcharnos. Casi frente a frente, quedas ligeramente a mi derecha, y al iniciar el camino, pasando a tu lado, es mi mano la que busca el contacto, y no me sirve cualquier zona de tu cuerpo, no quiero poner mi mano sobre tu camiseta, necesito que sea contacto directo con tu piel. Me giro ligeramente hacia ti, mientras pasas a mi derecha, también ligeramente volcado hacia mí. Y mi mano contacta con tu piel, mientras que, oh sorpresa, tú haces lo mismo conmigo. La distancia “de seguridad” ha desaparecido. Pasamos uno al lado del otro rozándonos casi costado con costado, y buscando ese contacto adicional con las manos en el brazo del contrario. Un contacto que ya no es un simple “posado” sobre la piel del otro, sino que se impregna de un leve movimiento, convirtiéndolo en caricia.

¿Eso ha sido un abrazo? ¿Un abrazo disfrazado de despedida? ¿Una caricia vestida de despedida? ¿En el trabajo? ¿En público? ¿Ya no podemos ni siquiera contener ese deseo de intimidad?

Apenas han sido cinco segundos y no puedo respirar. Estoy tan extasiada que mi garganta se seca, mis ojos no parpadean, mis músculos están tensos y expectantes, deseando más. No lo esperaba, no esperaba la reciprocidad de tu cuasi abrazo, de esa leve caricia uno contra el otro… Me ha resultado tan sorprendente el “baile” que hemos mantenido uno con el otro, que me cuesta procesarlo.

No, no es mi imaginación… no tenemos ese tipo de contacto con nadie más… Si hay un abrazo entre amigos o compañeros, se palpa que  el ambiente distendido, las bromas, causan ese acercamiento. En nuestro caso, en la intimidad, la ansiedad por ese leve roce, la excitación, la que nos empuja a acercarnos… no hay sonrisas, hay tensión, hay expectación, hay dudas y contención…

Esa contención me está matando. Porque me hace acumular más y más deseo, pero no sé cuánto más podré aguantar. Y lo intento, porque esa acumulación de tensión me hace estar permanentemente excitada, y esa adrenalina me mantiene “eléctrica” todo el día.

Me mantiene llena de vida.

Labisosgloss.-

 

28/04/2012 14:57. Labiosgloss #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

NO LE ESCRIBAS...

20120403155112-2.jpg

No escribas, no saludes, no provoques, no juegues… Me lo repito a mí misma una y otra vez, pero también debería decírselo a él, para poder liberar mi mente, y no parecer (estar) obsesionada con sus mensajes, sus palabras, sus sonrisas, sus coqueteos…

Así es como le he llamado en mi agenda: NO LE ESCRIBAS… para poder frenar mis ganas, contener mi impulsividad cuando noto que mi cuerpo pide más de él…

Porque me cuesta un mundo tener la posibilidad de entablar un juego tan divertido como excitante con él, y no hacerlo… porque el coqueteo que nos traemos me resulta irresistible.

Pero me noto desfallecer porque no quiero que la dependencia, que la adicción, vaya en aumento.

Por eso quiero mantener las distancias… si puedo…

Y funciona realmente: cuando me siento a punto de ceder, su nueva nomenclatura contiene mis deseos, me hace recapacitar y pensar que la contención me mantendrá centrada.

...O eso espero…

 

Labiosgloss.-

03/04/2012 15:51. Labiosgloss #. sin tema Hay 2 comentarios.

DUALIDAD

20120313135625-photoart-03132012120551-1.jpg

He soñado con tus labios quemando mi piel. Porque esa es la sensación que me provocan incluso a distancia: quemazón, necesidad, ansia, impaciencia… todas aquellas sensaciones que me agitan y me inquietan, que irremediablemente se unen para hacerme sentir tanta pasión como sufrimiento.

La curva de tus labios y tu barbilla, profunda e intensa…

…y su más que deseado paseo por las curvas de mi cuerpo.

Tu aliento agitado chocando contra mi piel, el murmullo de tu garganta, con gemidos ahogados, con palabras ocultas que apenas aciertan a pasar de tu mente a tus labios.

Soporto tu peso sobre mí y la falta de aliento por el deseo se incrementa por la presión de tu pecho sobre el mío, y esa lucha por respirar y respirarte me excita y me mata por igual…

Porque todo lo que me provocas une el deseo y la angustia, el placer y el dolor.

Porque una sensación no podría vivir sin la otra. Porque se alimentan y se enriquecen mutuamente, porque la ausencia de una debilita la otra, porque la intensidad de una engrandece a la contraria…

Y en ti mismo  conviven personalidades duales que me dan una de cal y una de arena,  que me provocan la misma desesperación y excitación, y sin las cuales no podría vivir…

13/03/2012 13:56. Labiosgloss #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

IMAGINACIÓN

20120210130424-051111.jpgMe encanta, por un momento, mirarte con otros ojos.

Me encanta ese momento en que pasas de ser tú, a ser mi objeto de deseo, ese momento en que tu rostro no es reflejo de tu personalidad, sino unos labios besables, unos pómulos excitantes, una mandíbula masculina y unos ojos ardientes…

Cuando cada parte de tu cuerpo se convierte en una zona erótica para mí… por el placer que siento al observarte, por el placer que recorre mis venas al recrearme en la curva de tu trasero, en la amplitud de tus hombros y los ángulos de tus caderas…

Me encanta pasar de miradas amistosas a miradas excitadas. Ese momento en que un comentario provoca esa media sonrisa que dice más en su contención que una carcajada… porque esa expresividad a medias deja claro que hay una parte oculta que nos quedamos dentro, que queremos degustar en nuestro interior, derivando su magia muy al fondo de nuestras entrañas.

De repente paso de escucharte con atención a no poder quitar mis ojos de tus labios. No ya prestando atención a lo que me dices, sino a su movimiento, a desear lamer su dulzura con los míos.

Y un roce casual en mi mano no es un contacto fortuito, sino un chispazo que recorre mi cuerpo a través de mi médula espinal, descargando un inmenso deseo dentro de mí.

Y aprieto mis piernas para contener el deseo, aunque al mismo tiempo me encanta sentir cómo ese deseo por ti va llenando mis venas, embriagándome de ti, saturando mis sentidos, totalmente drogada de ti.

Porque puedo pasar todo el día recordando esa sensación, rememorando sus sensaciones en mí. Porque puedo vivir de ello, alimentarme de su recuerdo, cuando no te tengo cerca.

Porque mi imaginación une partes vividas con otras inventadas, deseadas, de cómo querría disfrutar contigo, hacerte mío y ser tuya, poner mi cuerpo a tu disposición y poder descubrir partes nuevas del tuyo.

Y recreo situaciones de una forma tan real que vuelvo a sentir tu intensidad corriendo por mis venas, llegar hasta mi sexo y explotar… y descubrirme sonriendo extasiada.

Y puede que a veces sea tan obvio para ti, sin yo decir nada, que resulte ridículo… pero al mismo tiempo me vuelve loca mostrar ese lado oculto, excitable y que vayas descubriendo en mí cosas que, seguramente, no habrías imaginado.


Labiosgloss.-

10/02/2012 13:04. Labiosgloss #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Por tí...

20111125002023-beso-cuello013.jpg
Sé que me quedo hipnotizada mirándote mientras tú me miras... sé que notarás cómo mis ojos recorren cada ángulo de tu cara, cada sombra, cada arruga, cada mueca... hipnotizada mirando el movimiento de tus labios mientras me hablas, pensando justo en ese momento que no me había fijado en su turgencia...
Y veo cómo me estás hablando, pero no puedo escucharte.
Veo, sin embargo, cómo tu boca queda entreabierta mientras esperas una respuesta mía, cómo tus ojos se mueven por mi rostro, y me siendo desvanecer en ellos.
Puede que no los más bonitos, puede que no los más exóticos... puede que tardaras en llamar mi atención, como así fue, pero pasito a paso, ese cúmulo de "normalidades" se ha desmarcado como el conjunto perfecto que me vuelve loca.

Porque esa turgencia de tus labios, sí, finos, pero tan llenos, tan voluptuosos, tan afrutados... me colapsa la mente, me impide pensar en nada que no sea desear morderlos despacio, con suavidad... me impide dejar de desear sentirlos en mi boca, melosos, juguetones, sintiendo chispazos al contacto, notando cómo me humedecen por completo, casi viéndolo como el preludio del beso mucho más profundo que querría sentir en lo más íntimo de mi sexo.
Porque ahí es donde quiero sentirlo, donde me muero por tener un minuto más la calidez de tu aliento.

Y entonces siento cómo, en realidad, cada parte de tu cuerpo me hace temblar al imaginarla en el contexto adecuado dominado por mi lujuria...

Porque tus manos, tus dedos, no tienen sentido en mi mente tocando nada que no sea mi piel... porque puedo mirar horas tus manos y casi sentir cómo rozan mis pezones, ascendiendo por mi cuello, acariciando mi mandíbula e introduciéndose entre mi pelo a la altura de la nuca...

Porque tus piernas, puede que demasiado delgadas, puede que insignificantes bajo esos tejanos desgastados, turban mi mente al imaginarme pasando mi mano, desde tu rodilla hasta la parte superior de tu muslo, hasta el punto de notar cada músculo tensarse al contacto de mi mano con tu cuerpo.

Porque tus caderas, apenas marcadas por el dibujo de tu cinturón, traen a mi mente toda la fuerza y la potencia del empuje violento que notaría sobre mí mientras de dejo entrar más y más profundo...

Porque tu pelo, salvaje, sin más forma que la propia ganada a base de huir de cortes y peinados, me engatusa, me atrae, me tienta... porque necesito tocarlo y olerlo, sentir su suavidad y disfrutar de la magia del movimiento perfecto que haces para retirarlo de tus ojos.

Porque esa media sonrisa inclinada levemente a la izquierda me desarma, y sé que notas cómo mi mirada cambia, cómo se vuelve tierna al mismo tiempo que cargada de deseo. Porque esa media sonrisa entra en el juego de coqueteo que tanto nos gusta y que tanto nos gusta demorar.

Porque no puedo pasar un segundo más sin buscarte, sin tenerte cerca, tentando a la suerte, tentando a tu cuerpo para que decida que cada aproximación no es casual, sino buscada y deseada. Porque me muero por tenerte dentro, sentir el deseo explotar dentro de mi y los gemidos de tu garganta clavados en mis oidos, como el sonido más dulce que jamás podré esperar. El sonido que me alimenta y que querría provocarte día tras día...

Labisogloss.-


25/11/2011 00:20. Labiosgloss #. sin tema Hay 1 comentario.

DESASOSIEGO

20111005174557-miesperanza.jpg
… Y angustia, desesperación, ansia, impaciencia, inseguridad, incertidumbre… por verte, por tenerte, por sentirte, por oírte, por olerte, por tocarte.

¿Cómo me miras? ¿Cómo me hablas? No te entiendo, estoy perdida. Te siento cerca y lejos, me confundes, me excitas y congelas al mismo tiempo, me provocas tanta impaciencia como temor… porque sólo hay una cosa peor que no haberte tenido nunca: perderte…

Porque no es suficiente lo que he tenido: necesito más… Porque no puedo no volver a tenerte, no puedo no volver a sentirte… no puedo siquiera respirar si pienso que nunca a más mi piel se mezclará con la tuya…

Me ahogo, me cierro, me hundo, me escondo… mi piel apenas sujeta mis emociones, mis lágrimas se escapan, y mi respiración, así contenida, apenas me es suficiente para vivir.

Labiosgloss.-
05/10/2011 17:45. Labiosgloss #. sin tema Hay 1 comentario.

CRY

20110909012949-lagrima.jpg

 

No me sucede casi nunca, no es algo habitual, no me pasa con casi nadie... pero hace un rato, adormilada en el sofá, recordando los momentos sencillos, rutinarios, contenidos del día que hemos pasado juntos en el trabajo, y mientras pensaba en tí, recreandome en los contornos de tu barbilla y de tu cuello, casi como si pudiera morderlos, me he dejado llevar, me he acariciado como si fueran tus manos, como si tú estuvieras sobre mí, o dentro de mí...

... Y esas sensaciones han sido tan intensas, ya desde el princio, que yo sabía que no era un desfogue más.

He intentado prolongarlo todo lo posible, he intentado retrasar el momento del clímax para poder "disfrutarte" un poquito más, un poquito más... pero ha sido un día cargado de sensaciones que me han tenido excitada hora tras hora, que me han hecho mojar mis braguitas cada vez que te oía, que te veía... cada vez que pasaba a tu lado o te tenía enfrente... cada vez que tus ojos se posaban en mí, cada vez que tus labios pronunciaban mi nombre, mientras me dejaba acunar por su musicalidad al pronunciarlo...

Y aunque he intentado que durase más, no he podido contener todo el fuego que tenía dentro, y he explotado por tí, para tí, en un orgasmo tan potente que me ha hecho terminar llorando.Por la fuerza, por la intensidad, por la excitación...

Y dejo que mis lágrimas se sequen sin tocarlas, dejando surcos húmedos en mi piel, dejando al mismo tiempo que la intensidad de mi orgasmo vaya menguando, sin poder dejar de pensar en tí.

Debería empezar a preocuparme, me tienes enganchada... tanto tu "yo" real como el irreal que vive en mi mente...

 

Labiosgloss.-

09/09/2011 01:29. Labiosgloss #. sin tema Hay 1 comentario.

¿LO SABES?

20110802185429-3.jpg

 

¿Sabes que no han sido sólo dos o tres polvos?... ¿sabes que han sido muchos más  los que hemos compartido? En mi mente, en mi imaginación, en mis noches solitarias y despertares ansiosos de ti...

¿Sabes que te he follado muchas veces, sintiendo tus labios en mi cuello, notando tus dedos colarse entre mis braguitas, y tu sexo ardiente esperando...?

Te he follado varias veces al día muchos días, sentada en mi mesa en la oficina, andando por los pasillos de camino a la tuya, tomando una cola cola sentados en las escaleras de la calle, hablando sobre cualquier cosa, mientras yo te follaba, sintiendo la calidez de tu piel sobre la mía, aún estando a medio metro de distancia.

Te he follado mientras me explicabas el funcionamiento de cualquier cosa, embriagada por la dulzura de tu mirada, convirtiendo esa dulzura en pasión sin control, sin formalismos, sin contenciones...

Te follado sin que tu lo supieras, mirándote a escondidas mientras cruzabas el pasillo, inhalando tu perfume y siguiendo tu rastro, como un animal en celo en busca de su presa...

Te he follado en silencio desde el otro extremo de la sala, sentados en la cafetería, recogiendo el correo en recepción... y cada una de esas veces he notado mi sexo humedecerse por ti, expandirse por ti, palpitar por ti, explotar y morir de placer por ti.

No, no han sido dos o tres veces... Cada día te follo varias veces, cielo, cada día te brindo la potencia de mi orgasmo, por y para tí, la exquisita sensación de excitación que me envuelve al sentirte cerca, el vértigo que me provoca no poder hacerlo realidad cada vez que mi cuerpo lo pide.

Y sin embargo, tengo la sensación de que todo esto... ya lo sabes.

 

Labiosgloss.-

02/08/2011 18:54. Labiosgloss #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

TIEMPO

20110719110218-1.jpg
Una semana sin verte, demasiado tiempo para mis sentidos…

…Para mi vista, que saborea tu presencia con ansia y delicadeza al mismo tiempo, que disfruta recorriendo tu rostro, poco a poco, bañándose en la profundidad de tu mirada, meciéndose en la curva de tus cejas, deslizándose por la impetuosidad de tus pómulos, acunándose en la voluptuosidad de tus labios, jugueteando con el hoyuelo de tu barbilla…

… Para mi olfato, que degusta cada nota de tu piel, embriagándose con el aroma que desprende cada uno de tus poros, con la calidez de tu sudor, con la dulzura ambarina de tu perfume penetrando en mi nariz, en mi razón…

…Para mi oído, que se deja transportar por el sonido de tu voz, por la magia de tus susurros, por el tintineo alegre de tus risas, por la complicidad de tus palabras, que se dejan caer melosas y pausadas, llenando de paz mi mente…

… Para mi tacto, que anhela la textura de tu piel, la suavidad de tu pelo, la rugosidad de tu barba crecida rozando mi piel, la presión de tus manos sobre mis muslos, la temperatura de tu sexo rozando el mío…

… Para mi gusto, dejándose envolver por el sabor de tu saliva, mezclando la tuya y la mía en suaves besos transformados en pasión desmedida, degustándonos, saboreándonos, lamiendo y paladeando cada bocado, cada porción de nuestros cuerpos…

Necesito que vuelvas, te necesito en mí…
19/07/2011 11:02. Labiosgloss #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Me gusta...

20101221162722-1.jpg

En un chico me gusta:

 

… verle masturbarse…

…mirarle mientras me masturbo…

…pegarme a su cuerpo y notar su erección contra el mío…

…que se acerque a mi oído en un lugar ruidoso para decirme algo y sienta el aroma de mi pelo…

…ese gemido grave, profundo, que emite al acariciar su sexo…

… cuando me abraza por la espalda colocando sus manos sobre mis pechos y posa sus labios entre mi cuello y mi nuca…

…la cara de desconcierto y excitación que pone cuando descubre que no eres tan buena como aparentas…

… verle conducir…

… me que mire las piernas mientras conduzco…

…que, aún dormida, empiece a acariciarme y hacerme el amor…

…que le guste ver porno conmigo…

…que le guste hacer porno conmigo…

…que no se sienta intimidado por mi actitud sexual…

…que siga mi ritmo…

 

…y algunas cosas más que ya os contaré…

 

Labiosgloss.-

21/12/2010 16:27. Labiosgloss #. sin tema Hay 1 comentario.

Shhh...

20101126234514-pasi-c3-b3n.jpg

Esta mañana he hecho el amor contigo, pero tú no lo sabes…

Te he hecho el amor apenas despierta, sintiéndote a mi lado, sintiendo tus manos en mi piel, el recuerdo de ellas presionando mi carne…

No te lo diré, espero que pronto lo veas reflejado en mis ojos. Estoy segura, la pasión se nota, la atracción se palpa, la excitación se percibe en mil matices...

Si solo con recordarte mi vientre arde, si solo verte provoca que mi cuerpo tiemble... ¿cómo resistirse?

Adoro lo que me haces sentir. Sólo por el hecho de recordarme que sigo VIVA ya merece la pena.

Quiero sentirme viva cada día, cada hora, cada minuto... quiero que mi mundo gire, y no se si lo hace en torno a tí, lo que sí se es que tu has vuelto a ponerlo en marcha...

26/11/2010 23:45. Labiosgloss #. sin tema Hay 2 comentarios.

GANAS...

20101124230028-erotismo.jpg

 

Ganas de sexo, ganas de furia y pasión sin preguntas, ganas de gemidos, gritos y respiraciones entrecortadas.

 

Ganas de tí, extraño que pasas a mi lado mientras ando por la calle, mientras espero para cruzar el paso de cebra... ganas del chico que me mira mientras me quito el abrigo para subir al coche...

 

Ganas del desconocido que, parados en el semáforo o en el atasco, cada uno en nuestro coche, mira atento mis movimientos mientras me pinto los labios...

 

Ganas de aquellas miradas nocturnas que no necesitaban presentaciones, que se dejaban envolver por la música y el alcohol, que jugaban coquetas al tonteo que se iba cargando, minuto a minuto, de excitación...

 

Ganas de un lugar oscuro con un hombre sin nombre, ni pasado, ni futuro, que luego desaparezca dejándome como único recuerdo de su presencia la marca de su piel en la mía...

 

Ganas de dejarme llevar, de ser "mala", de sentirme fuera de lugar, fuera de mí... dejando prejuicios, dejando estereotipos y formalismos de lado.

 

Labiosgloss.-

24/11/2010 23:00. Labiosgloss #. sin tema Hay 1 comentario.

...Placer matinal...

20101109000713-matinal-2.jpg

 

Hoy me he despertado más pronto de lo habitual… Una hora antes de sonar el despertador, mi cuerpo se ha ido desperezando y abriéndose al nuevo día. Y aunque aún sentía la somnolencia del recién despertado, he podido sentir, muy en el fondo, un resquicio de excitación que me ha llevado a pensar en qué estaría experimentando mi cuerpo antes de abrir los ojos.

He de reconocer que soy bastante propensa a disfrutar de estimulantes sueños eróticos, muy vívidos, claros, y sobre todo, reales. Tan reales que más de una y de dos veces he terminado disfrutando, entre sueños, de fantásticos orgasmos entre lo real y lo irreal… Orgasmos tan brutales que me despiertan, que hacen que mi sexo amanezca totalmente empapado, deseoso.

También es cierto que me encanta propiciar dichos sueños. Por algún motivo, mi subconsciente, a veces, cumple mis deseos en cuanto al rumbo de mis sueños nocturnos. Y esos sueños húmedos, buscados por mí, aparecen justo en el momento deseado.

Me encanta despertarme en mitad de un potente orgasmo, de esos que sacuden tu vientre y lo hacen contraerse con tanta fuerza que te dobla por la mitad, sintiendo verdaderas descargas eléctricas recorriendo tu cuerpo, notando cómo el corazón bombea la sangre con tanta fuerza que parece que no puedas controlarte

Esta mañana, aunque tenía la sensación de haber disfrutado entre sueños de un final feliz así, sentía que había sido en la lejanía de la somnolencia más profunda, y esa excitación a modo de recuerdo me ha ayudado a intentar rememorar esas sensaciones.

Así, mis dedos han decidido acariciar la piel de mi torso y mi vientre, preparando el terreno, acercándose poco a poco a mis pechos, para dedicarles susurros a mis pezones, consiguiendo despertarles y endurecerles.

Mis piernas, apretadas una contra la otra, acumulaban calor justo en la zona más sensible de mi sexo, manteniendo la humedad y recuperando la excitación. Casi podía sentir cómo mi clítoris iba aumentando de tamaño al tiempo que mi respiración se agitaba. Mientras, mis manos rasgaban la parte exterior de mis muslos y mi cabeza retozaba sobre la almohada, casi gimiendo de placer.

Los fluidos de mi sexo lubricaban una zona cada vez más sensible, cada vez más abierta, más exuberante y desinhibida.

Sabía que cuanto más se prolongara el juego más intenso será el final.

Y acaricio, saboreo, araño, rasgo, gimo, suspiro... y me dejo llevar justo en el instante en que noto cómo no hay retorno, cuando ya no podría, ni aún queriendo, volver a la compostura, recuperar el control y parar.

Porque no quiero parar, no quiero dejar de hacerlo, no quiero dejar de darle a mi cuerpo lo que desea, lo que necesita, aquello de lo que se alimenta para seguir disfrutando de la vida, saboreando cada momento, jugando con mi imaginación, apoyándome en recuerdos, reviviendo experiencias e inventando otras nuevas.

Labiosgloss.-

09/11/2010 00:07. Labiosgloss #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Reencuentro

20101102123001-beso-cuello.jpg

Siento tus ojos mirarme desde el otro extremo de la mesa de reuniones y sé lo que estás pensando, porque yo hago lo mismo.

Veo cómo tus ojos recorren mi rostro y bajan hasta mi escote mientras juegas distraído con el bolígrafo que sujetas en tu mando derecha.

Jugamos a no mirarnos al mirarnos, a la indiferencia fingida, al compañerismo inocente, a la excitación oculta y contenida. A que no recordamos los labios del otro, el tacto del otro, el cuerpo del otro. Tu sexo en mí, mi sexo abrazándote, tus manos quemando mi piel, mis labios saboreando la tuya.

Finjo que no me excitan las dos pequeñas cicatrices cruzadas que, sólo vistas muy de cerca, asoman junto a tu barbilla, semi ocultas bajo tu barba de dos días.  Finjo que tus manos me producen  indiferencia mientras intento no recordar cómo jugaban conmigo, cómo ansiosas buscaban rincones de mi cuerpo aún privados para ti.

Finges que desconoces el sonido de mis gemidos en pleno éxtasis, mi respiración agitada sin contención, dejándose llevar por las sensaciones, por el placer. Finges que no conoces las contracciones de mi cuerpo cuando el placer ya no da tregua, cuando la sangre arde dentro de mí, mientras clavo mis manos en tu cuerpo intentando aferrarme a esas sensaciones el máximo tiempo posible.

Recuerdo momentos que sonrojan mis mejillas. Me preocupa que el resto de los presentes lo note, que vean cómo mirarte tiñe mi rostro de rubor. No me importa que tú te percates de ello, sé que eso te excitará aun más.

Me sonríes a varios metros de distancia y casi puedo sentir el calor de tu cuerpo llegando hasta el mío. No puedo evitar dejar caer mi mano sobre la mesa y rememorar  tus caricias, ascendiendo por mi pierna, hacia mi sexo. Aprieto mis piernas y contengo la excitación. Te miro y te devuelvo la sonrisa, discreta, tímida, dejando que sólo mis ojos de hagan saber lo que en esos momentos pienso, deseo, necesito…

Cruzamos la sala al terminar y casualmente coincidimos en la puerta. Los últimos. Cada uno del resto comentando, ajenos, mientras tus pasos y los míos son más cortos, intentando poner distancia para quedarnos ligeramente rezagados.

Te cuidas de que el resto escuche el comentario de “Tenemos que probar lo del evento del viernes, trae el CD y en diez minutos lo dejamos hecho, ¿puedes?”.

Claro que puedo.

Al subir a tu centro de operaciones, me noto tan nerviosa como hace dos semanas de camino a tu casa. Intento arreglar mi pelo, estirar mi chaqueta, colocar mis pantalones, respirar hondo y relajarme. Se abren las puertas del ascensor y tengo que cruzar la oscura entrada que me llevará a ti.

No te veo en la oscuridad del pasillo. Miro a un lado y al otro pero no sé por dónde andarás. Me quedo parada, inmóvil, intentando escuchar algún sonido que delate tu presencia.

Nada. Sólo el traqueteo de las máquinas. Sólo mi respiración agitada. Sólo puedo sentir mis nervios crispados impacientes, a la espera.

A la derecha, he oído un sonido que concuerda con el tono de tu voz. Giro sobre mis pies y me dirijo hacia allí. Te veo agachado montando un foco y me resulta divertido verte arrodillado en el suelo, peleando entre cables y conectores.

Al percatarte de mi presencia, te giras. Tu rostro y tu mirada han cambiado respecto a diez minutos antes. Ahora sí es evidente que somos los tú y yo de hace unos días. Te incorporas, me saludas de nuevo, me sonríes y me desarmas. Sacudes ligeramente tu pelo para retirar las mechas que caen sobre tu cara. No te he dicho lo mucho que me gusta tu melena, pero creo que lo intuyes por lo directo de mis caricias hacia esa zona de tu cuerpo. Me encanta introducir los dedos entre tu pelo, acariciarlo desde dentro. Siempre he tenido cierta debilidad hacia los chicos con el pelo largo.

Y sin mediar palabra, te agachas ligeramente para ponerte a mi nivel y besas mis labios. Un solo beso, directo, pausado, saboreando mis labios, pero único. Creo que esperas que sea yo quien lo continúe.

Miro ligeramente hacia la puerta y me dices que esté tranquila, que cierra por dentro, que estamos solos. Bajo mi mirada pensando qué quiero que pase. No es el lugar, pero no puedo no besarte. No puedo no dejarme llevar. Y agarro el costado derecho de tu camiseta para atraerte hacia mí.

Tu perfume me embriaga. A esta distancia, mezclado ligeramente con el aroma de tu piel, resulta aún más cálido. Tus labios son suaves y están mucho más relajados,  aunque ganan intensidad cada segundo que pasa.

Has posado tu mano sobre mi mejilla y posteriormente bajado por mi cuello. Noto como todo mi cuerpo se estremece.

 Sé que no es el momento, sé que no es el lugar, sé que debemos parar y recuperar las formas. Bajo el rostro para forzar la separación y te ofrezco el CD. Lo tomas y sonriendo me dices que te debo una, que te prometa buscar un momento más adecuado, que me lo dejas a mí. Que te mueres de ganas de repetir lo del otro día.

Sabes que yo también.

02/11/2010 12:30. Labiosgloss #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Nos vemos?

20101015122550-sensual.jpg

Me has invitado a ir a verte, y tras muchas dudas, he ido. Me temblaban las piernas mientras iba de camino, sentía el corazón en la garganta y el estómago del revés.

En la puerta, he permanecido unos minutos dentro del coche, esperando reunir valor para entrar, debatiéndome entre el “hazlo” y el “no deberías”.

“No debería”… odio esa expresión. ¿No debería por qué? ¿Por mí? ¿Por el qué dirán?

No se trata de que deba o no, se trata de que quiera hacerlo. Y quiero entrar y dejarme llevar, sin pensar, aunque eso en mí, que le suelo dar bastantes vueltas a todo, es complicado.

Tu mensaje en el móvil era simple: “Podías pasarte un rato, ven con tu amigo si quieres…”. Creo que sabes muy bien que, si me acerco, no será con nadie más. Sabes que si me ves entrar por la puerta no será una copa de compañeros, el significado será mucho más explícito: “Estoy aquí y sabes por qué”.

He colocado mi vestido al salir del coche. No lo tenía previsto, no es la ropa que suelo llevar al trabajo, no sé si te gustará…

Al entrar me he quedado parada en la puerta sin conseguir enfocar, buscándote entre la gente. Esperaba encontrarte tras la barra, sirviendo copas, pero allí sólo había un chaval bastante joven totalmente distinto a ti.

Notaba mi respiración agitada cuando he sentido tu mano sobre mi hombro, y cómo  la has bajado por mi espalda, hasta posarla sobre mi cintura.  Entonces me he girado. Eres más alto que yo, pero mis tacones de 12 centímetros me acercan un poquito más a ti. Mis ojos quedan a la altura de tu barbilla.

“Hola guapa”

Esa es mi expresión, yo sí te he llamado guapo alguna vez…  pero tú nunca te has referido así a mí en el trabajo. Me llamas por mi nombre, incluso por mi apellido cuando yo me refiero a ti con un “Don”  guasón, pero me encanta que me recibas con un piropo.

Nos hemos visto hace unas horas en la oficina, pero te has acercado y me has dado un beso en la cara. Y me he tenido que agarrar al costado de tu camiseta, para mantenerme firme. Es la primera vez que tus labios tocan mi piel. Me derrito de placer.

Acto seguido, me has tomado de la mano y me has acercado a la barra. Me preguntas qué me apetece tomar, pero no sé qué quiero… no quiero nada de beber, no tengo sed, no tengo sueño, no tengo hambre… me siento flotar y absolutamente excitada, asustada, eufórica

Te pones tras la barra y me sirves una copa “Prueba, te va a gustar”. Apoyado sobre tus codos, frente a mí, apenas 15 centímetros nos separan.

“Me alegra que hayas venido sola”, “¿Por?” “Porque sí”, y has sonreído dejando caer tu flequillo sobre tus ojos. Has acercado tu mano a mi pelo y lo has acariciado “Me encanta tu pelo, que lo lleves siempre alborotado”.

He pasado mi mano por mi nuca mientras te miraba de reojo con una media sonrisa, y me has copiado el gesto.

Pasamos un rato comentando trivialidades y noto cómo ambos nos vamos relajando. Te has sentado a mi lado junto a la barra y estamos uno frente a otro, yo con las piernas cruzadas y tú con ellas abiertas apoyadas en el reposa pies de tu taburete alto.

No has dejado de mirar mis sandalias desde que entré, y eso me encanta.  

Te han llamado desde la barra y te acercas. Te veo tararear “Sexy Bitch” y me pongo a cien.  Me encanta esa canción, me provoca un subidón instantáneo.

Apenas ha pasado media hora desde que llegué, pero estoy impaciente: por irme, por quedarme, por besarte, por huir…  Te veo coquetear pero creo que necesitas una señal por mi parte. Veo cómo me miras

Has vuelto a mi lado y has puesto tu mano sobre mi pierna. “Estás muy guapa esta noche”. Creo que si dejas ahí la mano un minuto más tendré un orgasmo sin necesidad de nada más.

“Bueno, entonces ¿qué?, ¿qué hacemos?” es lo único que acierto a decir. Me impaciento.

“Hacemos lo que tú quieras”…  y ya estás a cinco centímetro de mi rostro.

Vámonos, sólo puedo pensar en eso. Vámonos de aquí, a un lugar donde nadie nos vea.

He puesto mi mano sobre tu pecho, he frenado tu aproximación con una sola intención: mirarte a los ojos. Creo que nunca te los había visto tan de cerca, ni tan brillantes. He ladeado mi cabeza y te he dejado hundirte en mi cuello.

Me muero. Me muero. Me muero.

Has descruzado mis piernas con tus manos para colocarte entre ellas, junto a mí, aún sentada en el taburete. Me resulta tan extraña la situación… pero quiero dejarme llevar. Ahora ya no podría parar.

Me dices al oído “Me estoy poniendo  a cien”… sé a lo que te refieres. Te pido que nos vayamos.

Salimos y antes del llegar al coche ya me has dado la vuelta y acercado a ti, y me has besado.  Has colado tus manos bajo mi gabardina y casi has llegado a subir el vestido por la parte de atrás. No llevo medias, mis piernas están frías, y tus manos arden. Me encanta la sensación.

Apoyados sobre mi coche, no puedo despegar mis labios de los tuyos. Me sorprende tu excitación, me gusta. Te tenía por más tímido.

“Vamos a mi casa” me dices. Espero que vivas cerca, no sé cuánto podré aguantar.

Me guías mientras conduzco con tu mano izquierda acariciando mis piernas.  No puedo, no puedo concentrarme, no sé lo que hago, no sé si parar o seguir.

Mañana nos veremos en el trabajo, dime cómo lo vamos a hacer, cómo vamos a mantener las distancias, a disimular, a no mirarnos con otros ojos. Dime que no va a cambiar nada.

El ascensor supone un reto, te mantengo a una distancia prudente mientras disimulo buscar algo en el bolso. Abres la puerta de tu casa y apenas nos da tiempo a cerrar. Casi sin darme cuenta, el bolso y la gabardina están en el suelo.

Pero quiero ir despacio, a pesar de la excitación. No consigo encajarnos en esa situación.

Nos quedamos en el salón. Te he sentado en el sofá y me he inclinado sobre ti. Yo te quito la ropa, no te preocupes. Primero yo a ti, luego puede que te deje hacérmelo a mí…

“Déjate las sandalias”

Levanto mis brazos, te dejo que tires del vestido hacia arriba. Te has entretenido especialmente con mis piernas, acariciando muslos y gemelos, besándolos, mientras acaricio tu pelo.

“¿Recuerdas el evento de hace dos semanas, que me agarré a tu pierna mientras intentaba enchufar el reproductor? Pues desde entonces me moría de ganas de tocarlas así, me encantan”

¿¿Te encantan mis piernas?? ¿¿Mis piernas??

Me tumbas a tu lado  y terminas de quitarme la ropa interior. Tiemblo de excitación, apenas puedo respirar, no puedo evitar moverme y retozar junto a tu cuerpo, mientras te dejo hacer. Estás enroscado en mi cintura y sigues bajando. 

Mí humedad es evidente y puedo sentir cómo te gusta.

Me dejo hacer, ya me tocará. Quiero hacerte disfrutar, quiero que sigas queriendo más. 

Te centras en mí, sabes llevar los tiempos… Sabes ponerme a mil y deja menguar la excitación para empezar de nuevo. Siento tus dedos dentro de mí y tu lengua alrededor de mi sexo. Sólo puedo cerrar los ojos y dejarme llevar. Tu incipiente barba roza mi piel, me vuelve loca.

Quiero saborearte, quiero  oírte gemir, quiero que me claves los dedos en mis muslos mientras me muevo sobre ti. Quiero que me recuerdes siempre como uno de los mejores polvos de tu vida. Quiero que quieras más.

Ha sido una de las noches más excitantes de mi vida. Mañana sólo seremos dos compañeros. Puede que dentro de un tiempo, repitamos. Estaré preparada.

 

15/10/2010 12:25. Labiosgloss #. sin tema Hay 1 comentario.

Aproximación...

20101014125032-dibujo.jpg

Te has acercado a mi mesa y te has inclinado sobre mi... he podido ver tu mirada paseándose por mi escote, y  me ha vuelto loca de deseo... Apenas a dos centímetros, rozando mi hombro derecho con tu hombro izquierdo, mientras giras tu rostro para mirarme, puedo sentir tu calor en mi piel...

Esa mirada a mis pechos se veía iluminada, excitante y excitada, ardiente...

Me encantan los juegos de coqueteo que nos traemos. No pasa nada, pero pasa de todo... Me vuelven loca esos ojillos tiernos que rehuyen los mios si los acompaño de una sonrisa picarona, si respondo a tus comentario picantes con más dobles sentidos, si te sigo el juego mientras me sonries con la mirada...

A veces creo que no sabemos lo sufiente el uno del otro, otras, que nos vemos venir de lejos y por eso entramos enun juego tan sutil como evidente...

Soy paciente, me gusta el placer que se toma su tiempo, me gusta recrearme en sensaciones y darle tiempo a la excitación para crecer y crecer, lentamente... me gusta llegar al final tras un largo camino, un camino que me deje satisfecha y extasiada...

Y quiero recorrer tus senderos... así...

14/10/2010 12:50. Labiosgloss #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

SOLO, Loewe

20100918004224-om3.jpg

Solo Loewe es la armonía de los extremos, una fragancia que no solo permite entender la complejidad de la personalidad de cada hombre, sino que la reivindica por ser el origen de la riqueza interna de cada uno.

Es un hombre moderno decidido y actual, dinámico y sensible capaz de apreciar todos y cada uno de los detalles exclusivos de esta fragancia. Un hombre multifacético en equilibrio y armonía consigo mismo.Solo Loewe es una fragancia en total armonía con su filosofía .

Notas:

HESPERIDE Y ESPECIADO: Bergamota , Limón y Mandarina/ Cnela ,Nuez Moscada, Comino y Pimienta Rosa.

AROMÁTICO Y AMADERADO:Lavanda , Guava , Boldo , Romero , Mte y Tomillo/ Pachulí ,Costus y Cachemira.

AMBARADO Y ANIMALIZADO: Ámbar de Styrax / Almizcle Género Masculino.

.................................................

Tu perfume me embriaga, me acompaña durante todo el día si pasamos dos minutos en la misma habitación... Y por mucho que se asemeje, el olor del frasco no capta ni de lejos la combinación del perfume con el aroma de tu piel.

Puedo sentir el calor y frío que desprendes al mismo tiempo, la ligereza descuidada de quien no da mucha importancia a su imágen, pero al mismo tiempo la coquetería irresistile de quien se siente identificado con el aroma que desprende.

Es Loewe con tus vaqueros y zapatillas, con tu pelo crecido y tu barba de dos días, es Loewe altivo con tu cercanía... es... extraño y hechizante al mismo tiempo...

Eres tu...

18/09/2010 00:42. Labiosgloss #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

TU OSCURIDAD

20100722104249-luz.jpg

Ansío la oscuridad de tu cueva… ese lugar privado e íntimo donde trabajas, donde te sientes cómodo. Encontrarte allí, lejos de miradas curiosas, lejos de sonidos más allá del traqueteo de las máquinas que te ocupan, resulta de lo más excitante. Porque siento que allí podríamos dar rienda suelta a la complicidad, al deseo.

Entro y veo que no hay nadie… te busco por los pasillos, pero me cuesta encontrarte. Apenas se distinguen sombras. Cuando te encuentro, me siento extraña.

Me resisto a mirarte a los ojos, me da vergüenza, porque estoy convencida de que notarás el rubor en mis mejillas. Charlamos, pero no puedo dejar de pensar en la soledad y oscuridad que nos rodea, y lo mucho que me excita. Mueves tu cabeza y dejas que tu pelo te cubra los ojos. Me encanta esa media melena cayendo ligeramente sobre tu rostro. Es el estilo de un chico malo, que acompañas con vaqueros y camisetas, pero no que coincide con esa actitud simpática pero tímida y servicial que demuestras.

Me pregunto si existe una doble personalidad en ti, cómo serías si la formalidad del trabajo no nos hiciera mantener cierta distancia.

Me pregunto cómo serías excitado y atrevido, acorralándome contra la pared, poniendo tus manos en ella para dejarme enjaulada entre tus brazos, y acercando tus labios a mí…

Tu perfume envuelve la estancia, y lo he interiorizado tanto que he llegado a comprarlo sólo para dejarme acunar por él cuando estoy sola. Me hace sentirte cerca.

Dejemos pasar los días, dejemos que la oscuridad nos envuelva, dejemos que la excitación crezca antes de darle rienda suelta… LABIOSGLOSS

22/07/2010 10:42. Labiosgloss #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

No-Sex

20100716123837-1.jpg

…Lo peor que le puede pasar a una persona a la que le encanta el sexo, es enamorarse de otra para la que el sexo no es demasiado importante… Y así estoy, en esa encrucijada, entre el amor actual y la pasión “perdida”…

Intentando tener paciencia (la promesa es “son las circunstancias, el estrés, etc… pasará y volveremos a la actividad”) y las dudas sobre cómo solucionarlo. Porque la falta de sexo me hace sentir más ganas de él, porque no puedo “hacer como que no pasa nada”, porque no puedo contener la excitación que aumenta día a día… Porque empiezo a sentir ganas de otras personas, y porque eso me crea el dilema de si es lo correcto o no.

Mi punto de vista siempre ha sido diferenciar el sexo del amor, porque no son cosas que tengan por qué ir unidas, por lo que entiendo perfectamente la “infidelidad” causada por necesidad de sexo, y no por necesidad afectiva. Acostarse con una persona  no es amar a esa persona, no implica que no ames a tu pareja, tu compañer@, con quién compartes mucho más...

Pero no sé si quiero entrar en esa espiral, aunque mi cuerpo me lo pida…

16/07/2010 12:38. Labiosgloss #. sin tema Hay 3 comentarios.

Blog creado con Blogia.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras

Contrato Coloriuris