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LABIOSGLOSS

Tu...

Tu...

Desde hace unos días no dejo de pensar en ti en determinada situación... No se si por las bromas, por el coqueteo real o fingido, o simplemente por mis ganas de ti.

No puedo evitar que mi mente vuele y recree imágenes de ti mismo mientras te dedicas a darte placer, mientras te masturbas, sólo, a tu ritmo, a tu manera, a tu gusto...

Estando a mi lado, o mirándote de lejos, pensando en ti o hablando de ti con cualquier otra persona... la idea de pensarte va unida, inevitablemente, a hacerlo excitado y tocándote...

Y entonces, la visión es siempre muy parecida... Puedo verte sentado en tu sofá, con luz muy tenue, acariciando primero tu sexo por encima del pantalón, frotándote para ir entrando en calor, notando como poco a poco tu respiración se va agitando, al tiempo que tu excitación, y por tanto tu pene, crece.

Y vas buscando el hueco para acceder a él, para acariciarlo de una forma más directa, un contacto más cercano... mientras cierras los ojos, y casi muerdes tus labios intentando así controlar el “tempo” para poder disfrutar más y más.

Tu respiración, que había ido aumentando en agitación, también ha ganado en sonoridad, y casi se ha transformado en un gemido, un ronroneo de placer aún controlado. Tus manos, sin embargo, empiezan poco a poco a adentrarse en tus rincones. Y acarician la base de tu pene, recorren su envergadura cada vez más consistente, acarician el glande para lubricar con su humedad toda su longitud, y casi mueves las caderas, embistes con ellas, al mismo ritmo que marcan tus manos.

La excitación recorre a oleadas tu cuerpo... se aprecian pequeños espasmos en tus músculos, la contracción de tu vientre, tu rostro acalorado y crispado, tus labios enrojecidos, tus ojos cerrados ligeramente humedecidos...

Justo en ese momento me encantaría relevar a tus manos, y posar mi boca sobre tu sexo, acariciarlo con mi lengua, sentir su dureza dentro de mi boca... pero no, eres tú quien sigue disfrutando de su propia “obra”. A pesar de que tu imaginación sin duda acompañará tus movimientos de sugerentes recuerdos, o estimulantes deseos, con o sin rostro...

Imagino cada una de tus sensaciones en ese momento: el calor que surge de dentro y que poco a poco te va llenando, ese calor que parece irradiar desde tu vientre a cada célula de tu cuerpo, ese calor que hace que empieces a sudar ligeramente, que hace aflorar tu dulce olor corporal y que se mezcla con el aroma de tu perfume...

Tus dedos, largos y finos, acarician sin parar, presionan, suben y bajan, agarran... con la cadencia justa, la velocidad y fuerza perfecta para mantenerte muy caliente y seguir controlando la situación. Puede que justo en ese momento, tu mente fantasee con una chica justo encima de ti, frotando su sexo contra el tuyo, mojándote con su humedad, convirtiendo esa frotación en un movimiento resbaladizo que hacer que en cualquier momento tu polla entre en ella, llenándola, sintiendo su cuerpo caliente rodeando al tuyo, sintiendo sus caderas girar ligeramente sobre ti, mientras con tus manos sujetas sus caderas haciendo presión sobre tu cuerpo, sin dejar un sólo milímetro entre ambos.

Aceleras el ritmo al notar que la fantasía dispara tu excitación. Gimes con un sonido ronco, profundo... tan sexy que podría correrme de gusto si ese gemido lo sintiera pegado a mi oreja, mientras soy yo quien se mueve sobre ti y mientras acaricias mi espalda y muerdes mi cuello.

Y te dejas ir con toda la fuerza acumulada, con toda la excitación contenida que ahora sale de ti, liberando el placer que guardabas dentro...

 

Labiosgloss.-

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