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LABIOSGLOSS

SUYA...

SUYA...

 

Le oigo jadear a mi espalda, mientras sujeta mis caderas y me embiste. Levanta su brazo y acaricia desde mi nuca al trasero, y finaliza con un cachete en él, no demasiado intenso, porque sabe que, así, le pediré más.

Imagino la escena como si la viera desde fuera al tiempo que le siento entrar y salir de mi cuerpo. Noto cómo mi humedad resbala por mis muslos, cómo el sudor hace que mi melena se pegue a mi espalda, cómo mis brazos tiemblan aguantando el peso de mi torso en ese vaivén al que me tienen sometida sus movimientos.

Me elevo ligeramente y giro mi cara para poder mirarle, aunque sea de reojo, y disfrutar de su gesto encrespado, de su sonrisa al verme girarme mientras me pregunta si quiero mirar…

En ese momento, su mano sacude de nuevo mi trasero, con más fuerza que antes, un golpe seco que repite varias veces. E imagino mi culo enrojecido, casi con su mano marcada, y esa visión me pone aún más caliente, y le pido que aumente el ritmo.

Accede, al tiempo que coloca su mano en mi cabeza obligándome a bajarla del todo, apoyada en la cama, mientras me mantiene de rodillas con el culo en pompa sólo para él. Y así, apoyada sobre mi pecho, dado que no necesito mis manos para apoyarme, giro mis brazos hacia atrás y pongo cada mano sobre un cachete del culo, abriéndolo para él, para su disfrute. Y de forma espontánea acerco un dedo a la entrada de mi ano, y sentir esa presión mientras él sigue embistiéndome, me vuelve loca.

Le oigo gemir a mi espalda. Entiendo que le ha gustado.

Y, de repente, siento como su mano izquierda se aferra a mi pelo, y cogiéndolo casi como si fuera una coleta, me obliga a incorporarme un poco, tirando de él.

Estoy a su merced, y me encanta. Me vuelve loca que me use, que disfrute de mi cuerpo, que disfrute de mi placer.

Me dice al oído que quiere oírme correrme de nuevo. Dudo un instante si podré, me siento cansada, mareada… y al mismo tiempo tan excitada que no podría parar.

Y me corro conteniendo la respiración, porque me resulta tan profundo, tan intenso… Y sé que mi cuerpo ya no me pertenece, que es probable que él sepa mejor que yo en cada momento qué me apetece, qué ritmo seguir, si parar o no hacerlo…

Y creo que, por el momento, no está dispuesto…

 

Labiosgloss.-

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