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LABIOSGLOSS

...Placer matinal...

...Placer matinal...

 

Hoy me he despertado más pronto de lo habitual… Una hora antes de sonar el despertador, mi cuerpo se ha ido desperezando y abriéndose al nuevo día. Y aunque aún sentía la somnolencia del recién despertado, he podido sentir, muy en el fondo, un resquicio de excitación que me ha llevado a pensar en qué estaría experimentando mi cuerpo antes de abrir los ojos.

He de reconocer que soy bastante propensa a disfrutar de estimulantes sueños eróticos, muy vívidos, claros, y sobre todo, reales. Tan reales que más de una y de dos veces he terminado disfrutando, entre sueños, de fantásticos orgasmos entre lo real y lo irreal… Orgasmos tan brutales que me despiertan, que hacen que mi sexo amanezca totalmente empapado, deseoso.

También es cierto que me encanta propiciar dichos sueños. Por algún motivo, mi subconsciente, a veces, cumple mis deseos en cuanto al rumbo de mis sueños nocturnos. Y esos sueños húmedos, buscados por mí, aparecen justo en el momento deseado.

Me encanta despertarme en mitad de un potente orgasmo, de esos que sacuden tu vientre y lo hacen contraerse con tanta fuerza que te dobla por la mitad, sintiendo verdaderas descargas eléctricas recorriendo tu cuerpo, notando cómo el corazón bombea la sangre con tanta fuerza que parece que no puedas controlarte

Esta mañana, aunque tenía la sensación de haber disfrutado entre sueños de un final feliz así, sentía que había sido en la lejanía de la somnolencia más profunda, y esa excitación a modo de recuerdo me ha ayudado a intentar rememorar esas sensaciones.

Así, mis dedos han decidido acariciar la piel de mi torso y mi vientre, preparando el terreno, acercándose poco a poco a mis pechos, para dedicarles susurros a mis pezones, consiguiendo despertarles y endurecerles.

Mis piernas, apretadas una contra la otra, acumulaban calor justo en la zona más sensible de mi sexo, manteniendo la humedad y recuperando la excitación. Casi podía sentir cómo mi clítoris iba aumentando de tamaño al tiempo que mi respiración se agitaba. Mientras, mis manos rasgaban la parte exterior de mis muslos y mi cabeza retozaba sobre la almohada, casi gimiendo de placer.

Los fluidos de mi sexo lubricaban una zona cada vez más sensible, cada vez más abierta, más exuberante y desinhibida.

Sabía que cuanto más se prolongara el juego más intenso será el final.

Y acaricio, saboreo, araño, rasgo, gimo, suspiro... y me dejo llevar justo en el instante en que noto cómo no hay retorno, cuando ya no podría, ni aún queriendo, volver a la compostura, recuperar el control y parar.

Porque no quiero parar, no quiero dejar de hacerlo, no quiero dejar de darle a mi cuerpo lo que desea, lo que necesita, aquello de lo que se alimenta para seguir disfrutando de la vida, saboreando cada momento, jugando con mi imaginación, apoyándome en recuerdos, reviviendo experiencias e inventando otras nuevas.

Labiosgloss.-

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1 comentario

Manipuladora de alimentos -

Ufff, nunca lo he parcticado, me da un pokillo de verguenza.
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